Ignasi Aballí – Matèria textil (Materia textil), 2007 & 7 pinturas iguales, 1990

Matèria textil (Materia textil), 2007
Restos de materia textil, vidrio e hierro
100 x 100 cm

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7 pinturas iguales, 1990
Pintura | Óleo sobre tela
7ud  25×25

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Uno de los ejes centrales del trabajo de Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) es la imposibilidad de la pintura. A menudo, el artista vincula esta investigación a la noción de huellas o restos y deja de pintar e intervenir directamente en el objeto resultante. En otras palabras, cede su papel al sol, a una serie de colaboradores o al tiempo y la suciedad que dejan su impronta. Como Marcel Duchamp en Le Gran Verre (1915-1923), En Pols (10 anys a l’estudi), Aballí deja que el polvo finalice su obra. El polvo en este caso señala el paso del tiempo, la huella y la memoria, la imposibilidad de pintar (aunque no su renuncia), el análisis crítico de sus discursos, la necesidad de representar y la incorporación de materiales y objetos encontrados.

La imposibilidad de representar acontece en el lugar de creación del artista, en su estudio, que es también el espacio de experimentación y de reflexión. Probablemente, mientras el polvo daba forma a Pols (10 anys a l’estudi), Aballí debía estar ocupado recortando interminables listados de los periódicos o cubriendo metódicamente con Tipp-Ex la superficie de un espejo para “corregirlo” (Correcció), haciendo interminables cartas de colores, acumulando los restos textiles atrapados en los tambores de las secadoras (Matèria textil) o quizá, dejando secar diferentes tipos de pinturas.

Ignasi Aballí – Glass architecture, 2012 & I n v i s i b l e, 2012

Glass architecture, 2012
Instalación | Vidrio grabado al ácido
Medidas variables

I n v i s i b l e, 2012
Instalación | Vinilo sobe vidrio
Medidas variables

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“Todos conocemos a los bartlebys, son esos seres en los que habita la profunda negación del mundo. Toman su nombre del escribiente Bartleby, ese oficinista de un relato de Herman Melville que jamás ha sido visto leyendo, ni siquiera un periódico; que durante prolongados lapsos, se queda de pie mirando hacia fuera por la pálida ventana que hay tras un biombo, en dirección a un muro de ladrillo de Wall Street; que nunca bebe cerveza, ni té, ni café como los demás; que jamás ha ido a ninguna parte, pues vive en la oficina, incluso pasa en ella los domingos; que nunca ha dicho quién es, ni de dónde viene, ni si tiene parientes en este mundo; que, cuando se le pregunta dónde nació o se le encarga un trabajo o se le pide que cuente algo sobre él, responde siempre diciendo: -Preferiría no hacerlo”. Con estas palabras, el escritor Enrique Vila-Matas, convertido en narrador de “Bartleby y compañía”, escribe un cuaderno de notas a pie de página sobre un texto invisible en el que hace un recorrido por los “barteblys de la literatura”, los “escritores del no”, que se dejaron arrastrar por la pulsión de la nada y nunca escribieron, se mantuvieron como escritores ocultos o dejaron repentinamente de escribir. En definitiva, los escritores que a través de sus obras se preguntaron sobre la finalidad de la escritura o, en otras palabras, si merecía la pena seguir escribiendo.

Ignasi Aballí no es escritor, pero pertenece a esa genealogía de “bartlebys” que, convencido de la imposibilidad de la pintura, cuestiona la práctica pictórica y la posibilidad de representación. Al igual que Bartleby, Dr. Pasavento y otros protagonistas de los libros de Enrique Vila-Matas, Aballí intenta desaparecer de sus obras, hace de la nada el objeto de su obra y se aproxima a la realidad desde perspectivas inéditas. En las dos sutiles intervenciones realizadas expresamente para las vidrieras de la galería de Ca la María, Aballí reproduce un fragmento del “Tratado ??????” (XXXX) de ????? sobre el vidrio, de manera que algunas de las características de esta aproximación teórica terminan creando los efectos descritos mediante la aplicación de las propias palabras sobre el vidrio.  Las puertas correderas y, por tanto móviles, de la vidriera hacen que el trabajo de Aballí pueda aparecer o desaparecer en cualquier momento.  En Invisible, Aballí plasma literalmente cada una de las letras que componen la palabra INVISIBLE, creando un juego de contradicciones entre la visibilidad/invisibilidad de la propia palabra. Estar y no estar, ser visible e invisible al mismo tiempo, ser percibido o no pueden ser entendidos como parte de esta actitud “bartleby” del “preferiría no hacerlo”.

Natividad Bermejo – La reina blanca, 1997

La reina blanca, 1997
Dibujo | Grafito y gouache sobre papel

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Con sus obras de grandes dimensiones realizadas con grafito, Natividad Bermejo (Logroño, 1961) demuestra una gran maestría técnica y una gran capacidad para resaltar las cualidades del color negro, desde el punto de vista estético, técnico y conceptual. Magnifica detalles o elementos insignificantes que nos hacen reflexionar sobre lo extraordinario de lo cotidiano, lo real y lo imaginado, lo objetivo y lo subjetivo.

Liam Gillick – Relieved Wall Structure, 2007

Liam Gillick – Relieved Wall Structure, 2007
Escultura | Aluminio pintado

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El trabajo de Liam Gillick (Aylesbury, Reino Unido, 1964) se vincula a las prácticas post-conceptuales y a la herencia del minimal. Utiliza una gran variedad de medios (escultura, escritura, arquitectura y diseño gráfico, film y música), así como proyectos críticos y curatoriales. Gillick analiza la estética de los sistemas sociales y las formas de organización social.  Se centra en los modos de producción más que en los de consumo. Sus esculturas no exploran tanto la abstracción, como el deseo de modificar los espacios y con ellos la interacción social.

Hans-Peter Feldmann – Old Painting (naked woman laying, with black barrel over the eyes), 2005

Hans-Peter Feldmann – Old Painting (naked woman laying, with black barrel over the eyes), 2005
Pintura | Óleo y acrílico sobre tela

Hans-Peter Feldman | Old painting..., 2005 | Pintura

El trabajo de Hans Peter Feldmann (Dusseldorf, 1941) incluye medios muy diversos, pintura, escultura, instalación, fotografía, collage, libros, archivos y colecciones de imágenes, objetos, etc. Lo que más le interesa son las formas de arte que elaboramos en la vida cotidiana, especialmente los usos y significados que le damos a las fotografías. Su trabajo, repleto de humor, interroga el espacio simbólico que se abre entre lo que las cosas son y lo que significan para nosotros. Muestran los sueños y los deseos que proyectamos sobre las imágenes y los objetos cargándolos de sentido.

 

Andreas Gursky – Singapore II, 1997

Singapore II, 1997
Fotografía | C-Print

Andreas Gursky | Singapore II, 1997 | Fotografía

Andreas Gursky (Leipzig, 1955) es uno de los artistas que ha sabido captar las estructuras y las formas de organización de las sociedades tardocapitalistas. La Bolsa es uno de los temas recurrentes de su trabajo. Si en Singapore Stock Exchange (1997), Gursky realizó un tableaux en el que representó el ambiente humano de la bolsa de Singapur, en Singapore II, del mismo año, el artista desvía su objetivo fotográfico hacia la parte superior del interior del edificio, para centrarse en la ornamentación que cuelga del techo. El contexto bursátil queda en un segundo plano, para, con precisión, enfatizar los aspectos más orientales y finalmente, dar lugar a una composición fotográfica de una gran riqueza pictórica.

Hiroshi Sugimoto – Fagus Schulheistenfabrik – W. Gropius and A. Meyer, 1998

Fagus Schulheistenfabrik – W. Gropius and A. Meyer, 1998
Fotografía | Gelatina de bromuro de plata

Hiroshi Sugimoto | Fagus Schuhleistenfabrik - W. Gropius and A. Meyer, 1998 | Fotografía

 

En 1997 Sugimoto (Tokio, 1948) comenzó a retratar edificios contemporáneos ya clásicos dentro del mundo de la arquitectura, entre los que destacan los pertenecientes al movimiento modernista de principios del siglo XX. En este caso, el edificio está fotografiado desde un punto de vista lo suficientemente alejado como para poder contemplarlo con amplitud pero, al mismo tiempo, ocupando todo el espacio del papel fotográfico, de manera que la magnificencia del canon arquitectónico no llega a perderse en el resultado final de la imagen fotográfica.

La fábrica de zapatos Fagus, situada en Alfed Un Der Leine (Alemania), fue construida entre 1911 y 1913, y es el primer edificio de grandes dimensiones del joven arquitecto Walter Gropius. Es uno de los primeros edificios considerados modernistas, de ladrillo, cristal y acero, síntesis del arte y precursor ejemplo de la identidad corporativa, considerado un monumento ya desde 1946.

Hiroshi Sugimoto – Signal Box – Herzog & De Meuron, 1998

Signal Box – Herzog & De Meuron, 1998
Fotografía | Gelatina de bromuro de plata

Hiroshi Sugimoto | Signal Box- Herzog & De Meuron, 1998 | Fotografía

 

Sugimoto (Tokio, 1948) fotografía el edificio del centro de señalización para trenes, construido en Basilea (Suiza) en 1994, por Herzog & de Meuron, ideado para albergar el equipo electrónico del departamento de ingenieros de los ferrocarriles suizos. El característico desenfoque impuesto por Sugimoto para todas las arquitecturas retratadas en esta serie, desmaterializa las formas retratando sólo la propia esencia del edificio y no su exacta representación. El fotógrafo consigue aislar al sujeto retratado de su propio contexto, dotando a un edificio construido por el hombre de un halo de inmortalidad y magnificencia que lo igualan a la grandiosidad de las manifestaciones surgidas de la propia naturaleza.

Dora García – Frases de Oro, 2003: La realidad es una ilusión muy persistente, 2003

Frases de Oro, 2003: La realidad es una ilusión muy persistente, 2003
Instalación | Letras pintadas con pan de oro sobre pared

DoraGarcia

Dora García (Valladolid, 1965) inició la serie Frases de Oro en el año 2001 y consiste en un número de frases escritas en letras de pan de oro aplicadas directamente sobre la pared. La frase que aquí se muestra se atribuye a Albert Einstein, pero separado de su lenguaje científico-didáctico, es tan eficazmente ambigua como lo puede ser un graffitti anónimo en las paredes de la ciudad. Estos truismos no son citas, incluso aunque las palabras han sido pronunciadas por alguien, se presentan ante el lector simplemente como potenciales trucos de pensamiento.

Javier Codesal – El Monte Perdido 2, 2003

El Monte Perdido 2, 2003
Fotografía | C-Print
90 x 160 cm

JavierCodesal

¿Cómo constatar la desaparición? ¿Cómo relatar la ausencia? ¿Cómo reflejar el abandono? En El monte perdido (2003), Javier Codesal (Sabiñánigo, Huesca, 1958) ha efectuado una difícil proeza que le convierte en notario de aquello que difícilmente se puede captar. La narración del vídeo El monte perdido  (del cual estas imágenes son fotogramas) alterna la proyección de imagen fija e imagen en movimiento. El contraste entre las diferentes definiciones de ambos medios, se utiliza para producir diferentes grados de presencia. El monte perdido enfrenta el sentimiento de ausencia. La desaparición convive con la demarcación de un terreno que define al sujeto, tanto al autor como al espectador, en el mismo acto de mirar, convocando de algún modo su propio fin.